Un sueño cumplido en La Bienal de Arte de Venecia

Hace 120 años se creó en Italia una de las instituciones culturales más importantes y prestigiosas del mundo, y en la que hoy el Perú se enorgullece de participar por primera vez con un pabellón propio, invitando a la reflexión sobre los comportamientos actuales, y la necesidad de reinventar las “ruinas”.

Así, poner en escena “Misplaced Ruins” en la Bienal de Arte de Venecia de este año ha sido un sueño cumplido para Armando Andrade, presidente de Studio A y comisario de esta exposición, quien destaca la gran relevancia que tiene para el país el formar parte del punto nuclear donde se juntan todas las inteligencias relacionadas al mundo del arte.

Con la misma emoción con la que Andrade inauguró el pabellón peruano, en la que confesó que el arte es y siempre ha sido su gran “refugio de esperanza”, hoy nos cuenta un poco más sobre esta inigualable experiencia y la repercusión que ello tendrá, local y globalmente.

¿Cómo se logró tener un pabellón propio para Perú en la Bienal de Venecia de este año?

Hemos profesionalizado la convocatoria, invitando a los más importantes curadores del país para que nos presenten proyectos que estén sintonizados con la gran mirada que tiene el curador de la Bienal de Venecia.

Así, este año hemos tenido la suerte de participar a través de un acuerdo firmado por la fundación Wiese, El Comercio y el Gobierno Peruano, tomando un espacio en el Arsenal, que forma parte de uno de los grandes circuitos y de mayor visibilidad de la Bienal.

Cuéntanos un poco sobre la exposición y los artistas elegidos para representarnos…

De todas las propuestas, decidimos que en la mirada de Max Hernández estaba una de las grandes fortalezas para el Pabellón. La puesta en escena de Raimond Chaves y Gilda Mantilla, dos artistas que trabajan hace muchos años juntos, nos pareció fundamental para lo que queríamos exponer.

¿De qué trata la obra expuesta?

Hemos llevado una visión local, pero que tiene una resonancia absolutamente relevante a nivel global. Cuando hablamos de “Misplaced Ruins”, estamos metafóricamente hablando de aquellas cosas que se están quedando cortas hoy en el mundo: el capitalismo, los modelos económicos, los modelos políticos; es decir, hablo de que el mundo necesita reinventar precisamente esas ruinas.

A través de este planteamiento en el pabellón, se ha acercado claramente lo que pasa en el Perú a un público masivo.

¿Y cómo se ha logrado transmitir este mensaje?

Bajo varias formas: primero, al llegar al pabellón peruano, tienes que subir una gradería que tiene una linda relación con el mundo Precolombino, los andenes y el descubrimiento del país.

Lo segundo se refleja en la precariedad de un material, que es un cartón reciclado, y todas las referencias que este material trae como una mirada: un gran manto, que hace referencia a nuestro pasado textil, como uno de los seis países cuna de civilización que existen en el universo, con una tradición textil de 12,000 años de historia.

Una segunda pieza hace referencia al mar y al paso del tiempo. Una tercera, en relación al capitalismo y a las ciudades, sobre cómo emerge, cómo crece un país. Y otra pieza relacionada a un calendario y a la idea del tiempo. Y, finalmente, una serie de partituras que tienen un simbólico conocimiento, y que aún está ahí para ser decodificado y representado.

¿Cuál es la importancia de participar en una Bienal?

Algo central es que tú visibilizas la inteligencia de un país en una Bienal de Arte. El arte es una de esas manifestaciones sociales de absoluta relevancia. El artista ha sido consagrado este año como el gran visionario del mundo, y en él recae la gran labor de poder problematizar las tensiones, los conflictos y las visiones de futuro de un país, convirtiéndolas hoy en un gran espacio de mensajes e intercambio

Tener una presencia en la Bienal de Venecia significa que nosotros vamos a tener, por varios meses, la mayor visibilidad que puede tener un país en términos de arte. Es decir, la Bienal recoge en nueve meses una opinión fundamental sobre qué está pasando con nuestro país.

¿Cuál es la repercusión que esto tiene en el mundo?

Esta es una manera de salir al exterior y de traer y generar nuevos interés en tu país. Más aún, como sabemos, hoy el gran turismo es un turismo cultural . A partir de ahí hay un turismo que se mueve a través de las Bienales, de las Exposiciones y Ferias que hay en el mundo. Así, este pabellón despierta una enorme curiosidad en el radar del mundo.

¿Y cuál es la repercusión que esta participación tendrá localmente?

Parte de lo que estamos haciendo en este ambicioso proyecto de la Bienal es que también queremos tener presencia en el interior, generando conciencia sobre la importancia de este evento. Para ello se acaba de firmar un convenio con una serie de universidades y centros de estudio mediante la cual estamos becando a alumnos para visitar la Bienal y luego regresar y generar espacios discursivos alrededor del tema.

Y luego, el propio pabellón se va a exhibir aquí en Lima, en Arequipa y en Trujillo.

¿Ves mayor esfuerzo para dinamizar el arte peruano a nivel local e internacional?

En la historia de las sociedades se dan casualidades. Y lo que está pasando en el Perú es que hay un grupo humano que va más allá de sus intereses personales y que por primera vez tiene una mirada más ambiciosa y amplia del país.

¿Y qué enseñanzas viene dejando esta participación para el grupo organizador?

Nunca en la historia del Perú ha habido un grupo de 100 peruanos asistiendo a la Bienal. Nosotros formamos hoy parte de un diálogo internacional, mucho más abierto. El gran aprendizaje es que, cuando uno tiene una meta ambiciosa, uno es capaz de lograrla. Para todos los peruanos es un gran aprendizaje que nosotros hoy tengamos un pabellón, es un sueño de 40 años.

Datos:

Curador: Okwui Enwezor (Nigeria) es el comisario de la Bienal de Venecia 2015.

Participación: Anteriormente, Perú ha estado presente en la Bienal de Arte de Venecia en propuestas colectivas.

Fin: La Bienal estará abierta hasta el 22 de noviembre.

-Países vecinos: Argentina, Brasil, Chile Ecuador, Uruguay y Venezuela también cuentan con pabellón propio.