Te llama la llama / Un artículo de la edición 2555, revista Caretas

El incendio en el Museo Nacional de Río de Janeiro arrasó con  más de 20 millones de piezas históricas, entre las que figuraban cerámicas, fósiles y libros de cuantiosa valía para la historia mundial. Entre las pérdidas más relevantes se encuentra un conjunto de momias egipcias, la mayor colección de fósiles de América Latina y una generosa muestra de arte grecorromano.

Este acontecimiento sirve como jalón de orejas para el Estado peruano, que ha dejado de lado el apoyo a los museos. Hasta junio del 2018, solo 5 de los 53 museos públicos que dependen del Mincul contaban con certificados de inspección técnica de seguridad en edificaciones. Y solo dos tenían aprobados los planos de seguridad.

Nuestros antepasados nos dejaron valiosos tesoros, como el legado textil más importante del mundo. Lo dice Armando Andrade, director del Patronato del Museo de Arte de Lima (MALI). “El corpus textil peruano es el más importante de la humanidad, no hay otro igual en términos de técnicas, materiales, antigüedad e iconografía”.

Uno de los cuadros más interesantes del MALI, según Andrade, es el retrato de cuerpo entero de Manuela Tupa Amaro realizado en 1777. Esta obra se plasmó antes de la guerra civil entre los revolucionarios dirigidos por Túpac Amaru II y las huestes españolas. El óleo sobre tela posee un estilo mestizo que muestra a una representante de la élite indígena. Y por seguridad, ya ha sido registrada digitalmente.

La prioridad para el Estado parece estar muy lejos de los salones del MALI. La muestra es el desdeñoso trato con respecto a su proyecto de ampliación, el inexistente apoyo al mantenimiento de sus obras y la poca preocupación en temas de prevención ante catástrofes como la del Museo Nacional de Río. En dicho museo, por cierto, se perdieron piezas peruanas de las culturas Chimú (cerámica), Inca (quipú y túnica), Moche (canasta y cerámica), Lambayeque (tejido) y Chancay (cántaro, telar y cantonera).  Además de una momia aymara del Lago Titicaca.
La cifra requerida para ampliar el MALI en el terreno contiguo al Parque de la Exposición es de US$ 20 millones, monto que el Banco de Crédito del Perú (BCP) pensaba costear. “El ala contemporánea de los ‘70 hasta hoy es la reflexión más importante de la realidad peruana de los últimos 50 años”, explica Andrade. “El BCP quiere apoyarnos económicamente: el gobierno solo tendría que dar su autorización, nada más”, insiste. “No queremos un país divagante que no sabe de dónde viene y a dónde va”, señala con énfasis.

 

El director del Patronato del MALI reconoce la ayuda que brindó el gobierno de Ollanta Humala para la construcción del moderno Museo Nacional de Arqueología del Perú (MUNA), el cual tiene previsto abrir sus puertas en julio del 2021.

“Cuando el libertador San Martin llegó al Perú se dio cuenta de que culturalmente éramos otra cosa y mediante decreto supremo ordenó que se formara un Museo Peruano”, explica Amador Andrade. “Así le dije al presidente Humala, que él tenía la responsabilidad histórica que San Martín le heredó. Y lo hizo realidad. Así se creó el MUNA”, expresa con orgullo.

A diferencia del museo de Río de Janeiro, que no contaba con las medidas antiincendios requeridas, el MUNA sí contará con un sistema de primer nivel. Tendrá  rociadores automáticos en todas las áreas, tuberías en vertical y gabinete contra incendios, sistema de bombeo, extinción automática de material inflamable mediante agua nebulizada, reserva de agua necesaria para abastecer todo el sistema contra incendios y extintores portátiles.

Se debe prever incendios como el del Templo de San Sebastián en Cusco (2016), el del Proyecto Arqueológico Cerro Ventarrón (2017), el del Museo Nacional de la Cultura Peruana (2017) o el de la Casona Pancho Fierro (2018). Ojo: solo en la primera mitad del 2017 hubo 4,435 incendios. Que el olvido no nos quite la historia.

Lensky Davila – Caretas