Chichapu. La riqueza de la cultura peruana bajo la mirada de David Angulo

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Citando con soltura una línea gráfica vinculada al equilibrio modernista, el artista español David Angulo realiza una hibridación de los planos del geometrismo y sus contornos, en directa vinculación con una sintetización lineal del tocapu prehispánico.

Al hacerlo, Angulo reescenifica el diseño geométrico ancestral y lo resignifica a través de una mirada contemporánea que rinde homenaje a la colorida gráfica del afiche chicha y sus imperfecciones técnicas que la hacen única; ese ejercicio creativo cuya ubicua presencia en la ciudad define una versión local y explosiva de la modernidad.

Los motivos que Angulo ha elegido para ese propósito son reconocibles perfiles temáticos locales, signos virtualmente omnipresentes en la imaginación peruana y, por ello mismo, acaso susceptibles de ser también compartidos como figura global: llamas estilizadas, o damas tradicionales cusqueñas chequeando mensajes en su celular, o también las líneas cruzadas y sincréticas de la religiosidad popular.

Como dispositivos gráficos que vinculan lo ancestral con lo contemporáneo, los chichapus realizan el enlace cultural y artístico que busca integrar una mirada de lo mejor de dos mundos posibles. Y si Angulo ha preferido la planitud y la sencillez de la atmosfera de la línea modernista, es porque ésta retrata ejemplarmente ese elevado punto en que la abstracción occidental y la prehispánica producen un verdadero encuentro y dialogan desde hace tanto tiempo, poniendo en contacto y en movimiento los extremos del planeta y de la historia.

Rodrigo Quijano. Curador.

Diseñador gráfico de profesión, David es licenciado por el Istituto Europeo di Design (Madrid) y dispone de una sólida trayectoria profesional vinculada siempre al mundo del branding y la comunicación corporativa. Habiendo trabajando en reconocidas firmas como Interbrand o McCann Erickson, ha participado en importantes proyectos de branding recientes como la creación de la nueva identidad global de Repsol, así como proyectos locales en el Perú como el portolio de AJE Group (Agua Cielo), e internacionales como Volvo, Opel o Turespaña, entre muchos otros.

¿Cuál ha sido el aporte más enriquecedor para tu carrera tras tu cercanía con nuestras costumbres y experiencia en La Stanza?
La Stanza en sí misma. Tras decidir hacer un viaje durante varios meses dando la vuelta al mundo, poder disfrutar de esta experiencia me permitió compartir conocimientos, conocer gente muy interesante y aprender de otras referencias y culturas.

¿Cómo cambió tu visión respecto a las referencias artísticas que tenías de nuestro país antes de tu llegada?
Perú fue de esos casos en los que viajas a un país con una idea y vuelves con la sensación de haber estado en un país totalmente diferente a lo que pensabas que te ibas a encontrar y, sobretodo, muy mejorada. Muy parecido a mi cultura y nada que ver a la vez.

La mezcla e influencias de culturas asiática, española y prehispánica, que además convive en un contexto de pasado y futuro simultáneo, fue lo que me hizo temblar de emoción. A pesar de que los días en Lima fueron grises por la panza de burro, esa convulsión de culturas es lo que le daba a cada día un color diferente.

¿Qué representaciones de nuestra tradición te reflejaron más el pasado que nos enlaza a españoles y peruanos?
A nivel arquitectónico, pictórico y religioso vi claramente la unión y fusión de ambas culturas. Pero es la manera de ser de la gente lo que realmente me hizo sentir como en casa. Quizás todavía en Perú, como en otros países de LatinoAmérica, todavía se conserva algo más de educación y apertura a la hora de conversar con un desconocido de lo que queda en España. Y eso me hizo sentir más que bienvenido.

¿Qué motivos fueron los más inspiradores para el desarrollo de tu obra?
Como comentaba, esa mezcla inesperada de culturas española, inca, asiática. Pasado, presente y futuro, todo en un mismo lugar.

¿En qué se basó la mirada contemporánea que le diste al diseño geométrico ancestral en Chichapu?
Mi especialidad en diseño es la creación de marcas. Todos los que nos dedicamos a ello tendemos a comunicar a través de símbología, de la misma manera que las culturas prehispánicas lo hacían a través del tocapu.
Es por ello que me pareció la manera más apropiada de transmitir lo que estaba viviendo en el Perú de hoy en día usando un código milenario.

Usé, además, una técnica gráfica popular contemporánea como es la impresión chicha, conocida por el uso de colores flúor a través de soporte cartel, aportando ese toque vibrante que sentí al estar allí. De esa mezcla surgió el nombre final.

¿Qué es lo más valioso que podrías rescatar de tu experiencia en La Stanza?
Los compañeros. Desde Armando, que fue alguien inspirador en todo momento y que me abrió las puertas de su casa y la posibilidad de desarrollar el proyecto; Eduardo que me acogió como hermano y compatriota, Pau, Maita, Fran, Jupio, Lili… hasta Panchita que me tenía el café listo a primera hora de la mañana, siempre con la sonrisa en la cara.

Suena a respuesta fácil, pero fue así. Después de viajar durante tanto tiempo sólo, ese trato que para muchos es cotidiano, para mí fue un absoluto regalo.

¿Qué fue lo que más te gustó de la mecánica profesional y de trabajo en Perú?
Vi claramente dos pilares básicos en Studio A-Interbrand que me gustaron y que estoy seguro que son la clave de la calidad del trabajo que ahí se desarrolla: el liderazgo de Armando Andrade y la profesionalidad y calidad del equipo.
Si la cabeza de una consultora de marcas es un referente del mundo del arte, acompañado de un equipo con semejante nivel, el resultado es un éxito seguro. Y todo esto sucediendo en un chalet lindísimo, con jardín y piscina en el centro de Lima. ¡Es imposible que la mecánica de trabajo no te guste!

Si tuvieras la oportunidad de volver y desarrollar otra representación artística en base a la riqueza de nuestra cultura, ¿En qué te basarías?
Definitivamente me gustaría desarrollar algún proyecto textil. El tratamiento de las telas, tramas y estampados me pareció maravilloso, además de que la textilería peruana ahora está muy de moda en todo el mundo como soporte gráfico de comunicación y expresión.