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Hace 3 meses empezó el proyecto más grande e increíble en lo que va de mi vida, me convertí en papá y por partida doble… llegaron mis hijas Amelia y Valentina.

Nunca olvidaré esa sensación de miedo, cuando llegas a la casa, los familiares se despiden, cierras la puerta, das la vuelta y piensas: y ahora, ¿qué hago?. La primera noche casi ni dormí, tuve miedo de que dejen de respirar, las alimentamos en horas que no eran las correctas, las intenté cambiar, toqué pichi y caca, las volví a cambiar y me volví a ensuciar… realmente, toda una experiencia.

Hoy que ya ha pasado cierto tiempo y he agarrado el ritmo a la paternidad, me puse a pensar en cómo mi carrera como diseñador me ha ayudado a sobrellevar mi rol como padre.

¿Alguien dijo dormir?
La vida te va preparando y uno no se da ni cuenta. Empiezas desde la etapa de estudiante con las amanecidas, recuerdo mi proyecto final en grupo, reunidos en la sala de mi casa durante 24 horas seguidas. Luego cuando empiezas a trabajar, las amanecidas siguen… mi record fue de 32 horas, para un proyecto donde literalmente entré a trabajar un miércoles a las 9am y regrese a mi casa a las 5 de la tarde del jueves. Hoy no dormir es pan comido, y como dice el dicho: se sufre pero se goza.

Prepárense para los problemas
Para mí el diseño se centra básicamente en enfrentar retos y solucionar problemas, y creo que gran parte de ser padre es resolver nuevos desafíos cada día. Desde la logística pañalera, hasta entender por qué no está tomando sus 4 onzas de leche, el cerebro se acostumbra a tratar de encontrar todo el tiempo, la mejor solución a diversas situaciones (control freak le llaman algunos).

Briefing
Otro punto importante al iniciar un proyecto es tener la mayor cantidad de información posible, todas las fuentes son válidas mientras aporten, por eso: investiga, pregunta, analiza, molesta y pregunta de nuevo (sin roche), hasta que sientas que ya tienes todo claro. Cuando nos tocaba ir a las citas con el doctor me pasaba exactamente lo mismo, preguntaba y apuntaba todo en mi celular, mentalmente sentía que estaba haciendo el brief para poder tener todo bien definido ante la llegada de las gemelas.

Clientes
Sé que este punto es el más delicado. Generalmente el cliente es un aliado, pero como todo en la vida, existen sus excepciones. Debemos elevar el nivel de empatía al máximo, ver más allá de lo evidente para poder entender la verdadera necesidad que tienen. Me pasa lo mismo con las gemelas y, aunque sigo perfeccionando la técnica, ya sé por ejemplo distinguir entre el llanto de hambre y el de engreimiento, entre un cólico de gases o un papá por favor cámbiame.

Trabajo en equipo
Los proyectos necesitan madurar y necesitan de visiones distintas para que puedan evolucionar a su máximo nivel. El estar rodeado de personas talentosas con las cuales se pueda debatir, brainstormear, compartir, aprender y desarrollar diversos proyectos es lo ideal (y gracias Dios lo tengo). Con el nacimiento de mis hijas he tenido que formar equipo no solo con Cristina (la mamá), sino también con sus papás, mis papás, hermanas y amigos. Todos estamos pendientes de este nuevo proyecto, como un gran equipo.

Finalmente, debo decir que si bien el diseño me preparó para ser papá, las gemelas también me han enseñado a ver no solo el diseño, sino la vida de manera diferente. Empezando porque me ayudaron a entender que no puedo controlar todo, me di cuenta de que las cosas pasan y al final todo tiene solución. No puedo “planear” sus reacciones, ellas se ríen cuando quieren y lloran cuando tienen ganas, habrán veces en las que duerman a sus horas y otras en donde simplemente no les de la gana. No existe grilla ni layout que te prepare para el gran trabajo de ser padre, pero eso si, es el mejor proyecto sin lugar a dudas.

El dato:

Estos son algunos libros que ya quiero leerle a las gemelas: “Where the wild things are” de Maurice Sendak, es un trip alucinante que explora la imaginación del pequeño Max luego de un berrinche hogareño. “All my friends are dead” de Avery Monsen y Jory John, es la clase de libro que me gustaría haber escrito e ilustrado, y finalmente, “Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes” de Elena Favilli y Francesca Cavallo, lo que todos los padres con hijas e hijos pequeños, deberían leerles antes de dormir, historias cortas, valientes y con ilustraciones increíbles. Dicho está.